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Las líneas de alquitrán y su verdadero peligro

Las líneas de alquitrán y su verdadero peligro

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Se trata de un elemento que genera la inquietud, provoca la preocupación o, directamente, crea el pánico en el motorista, dependiendo del grado de experiencia o de destreza con el que conduzca. Las líneas de alquitrán, aplicadas sobre el firme para cubrir sus grietas, constituyen un elemento de alerta antes de alcanzarlas, aunque sólo sea por esa debida prevención que llevamos inculcada ante cualquier cambio de color y de relieve sobre el asfalto.

Sin embargo, estas líneas, lejos de representar un elemento sobre el que podamos bajar la guardia, tampoco entrañan un riesgo que justifique directamente los ataques de pánico que sufren y que pueden bloquear a algunos motoristas, para meterlos innecesariamente en situaciones verdaderamente comprometidas.

Las líneas de alquitrán y el motorista en la carretera

Reacción de nuestra moto

Veamos pues cuál es esa reacción al paso por uno o varios de estos trazos de alquitrán que tanto proliferan en algunas de nuestras calles y carreteras, suscitando un verdadero temor entre un número significativo de principiantes y de otros que no lo son tanto.

En uno de nuestros primeros artículos de conducción, hablamos de la sincronía que se establece en dos direcciones entre el motorista y su moto. La segunda de ellas, decíamos, que consiste en la información, en el lenguaje particular de cada tipo y de cada modelo, que nos transmite nuestra moto sobre el suelo que pisamos.

Por ejemplo, una moto de carreras es capaz de leer el asfalto al milímetro y de transmitir a su piloto el paso por cada grano que compone el firme de una pista; y una moto custom, en el otro extremo, va copiando el tránsito por las diferentes irregularidades que encuentra en la carretera y las transmite a su biker, a su manera, veladas en buena medida por sus suspensiones de recta tejana y su geometría de Easy Rider, pero de cualquier manera y al fin y al cabo las transmite.

Las líneas de alquitrán y el motorista. Rellenando

Un lenguaje en movimiento

La cuestión es que el motorista debe de escuchar con atención lo que le cuenta su moto y sobre todo debe de aprender a descifrar el lenguaje que emplea para hacerlo. Se trata, en casi todos los casos, de un breve alfabeto compuesto por signos muy elementales, si bien es verdad que en ocasiones se confunden unos con otros hasta el punto de hacer difícil su distinción.

Veamos: Todos estos mensajes que nos envía nuestra moto se basan en reacciones y movimientos de sensación espontánea, que no están relacionados con nuestras órdenes de conducción, y de ahí que todos resulten inquietantes, preocupantes o incluso alarmantes para muchos motoristas que, sencillamente, no los esperan. El viento es un caso al margen en este capítulo, que ya hemos tratado en un artículo especialmente dedicado a él y del que sí nos queda muy clara la procedencia de las reacciones que provoca.

Bien. El problema surge cuando recibimos esa información a través de una reacción que se genera desde el mismo suelo, y que afecta al comportamiento de ambas ruedas. Es muy común confundir cualquiera de estas reacciones con un deslizamiento del neumático, tanto del delantero como del trasero, creando el temor, cuando no el terror, dentro del motorista.

Las líneas de alquitrán y el motorista. En el camino

Hagamos una sencilla comparación

Sin embargo, es muy diferente pasar inclinado, por ejemplo, sobre una junta metálica de dilatación mojada que hacerlo sobre la línea de alquitrán seco que rellena una grieta, y a pesar de ello, la reacción es tan semejante en algunas motos y para algunos motoristas que se confunde irremediablemente, con la considerable pérdida de confianza que trae consigo.

Mientras que en el caso de la junta de dilatación el neumático desliza con una particular violencia, que normalmente no nos lleva a más que un puntazo de vértigo, por resultar muy breve, en el segundo caso, el neumático mantiene su agarre, y lo que sucede es sencillamente que tanto su carcasa, como las suspensiones de la moto y su chasis, copian esa irregularidad que constituye la línea de alquitrán, describiéndonos así, con su particular lenguaje, cómo es el firme que estamos pisando.

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Unas líneas caprichosas

¿Qué ocurre en la mayoría de las carreteras? Pues que dibujo de esas grietas resulta de lo más arbitrario frente a la traza de nuestra trayectoria, y tanto la dirección de la moto como el apoyo del tren trasero se comportan con movimientos que nos pueden parecer fuera de control, pero que, en realidad, no están haciendo otra cosa que lo que venimos diciendo: Transmitir cómo es el firme sobre el que estamos rodando.

En la inmensa mayoría de las situaciones, el neumático no desliza, y sólo es en muy contadas circunstancias en las que ese alquitrán concentrado en una línea llega a hacer perder parte de la adherencia de nuestra cubierta. Se trata de circunstancias muy particulares, casi insólitas, con un calor asfixiante o bajo una humedad que no llega a mojar el firme, pero, de cualquier manera, el deslizamiento será menor, más breve, que el que se produce, sin ir más lejos, sobre una de esas juntas de dilatación mojadas, porque las líneas de alquitrán sobre las grietas resultan siempre sensiblemente más finas.

Las líneas de alquitrán y el motorista. Grieta

De hecho, si pisáramos la propia grieta desnuda que tapa el alquitrán, el movimiento de las ruedas resultaría muy semejante al del paso por esas líneas recubiertas, y, sin embargo todo el mundo puede entender sin lugar a la duda que en ese caso, en el de pisar el trazo de una grieta, el neumático no está deslizando.

La anticipación del motorista

La cuestión es que el motorista debe de aplicar los recursos de conducción que posee para paliar los efectos de esos movimientos provocados por las líneas de la grietas. En la mayoría de los casos, se trata de permitir que el manillar oscile mínimamente y dentro de un estrecho margen, mientras que hace un paso natural por esa línea caprichosa, sin rigideces ni bloqueos, controlando la trayectoria de la moto con el resto del cuerpo, particularmente con las presiones de los pies sobre las estriberas o de las piernas sobre el depósito. También puede incluir algunos movimientos discretos del tronco para terminar de contrarrestar esas oscilaciones, que a la postre y difícilmente nos sacarán de línea principal que marca nuestra trayectoria.

Las líneas de alquitrán y el motorista. Rellenando 2

Manteniendo la atención

Como decíamos al principio, este artículo no pretende rebajar la atención, o si se quiere, la precaución, que debemos prestar a las líneas de alquitrán que encontraremos sobre el asfalto, sino de una forma muy diferente, evitar que en muchas ocasiones el motorista confunda las reacciones que provocan en la moto con un deslizamiento del neumático, o de los neumáticos, y que viva con ello un instante de pánico tras otro, hasta sumergirse en una secuencia interminable a la largo de una de tantas carreteras en las que la administración correspondiente ha elegido este recurso, el de las líneas de alquitrán, para tapar las grietas que ha creado la agresión meteorológica, con el tiempo como aliado.

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