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Prueba Triumph Street Twin, subirse a un elegante sueño

Prueba Triumph Street Twin, subirse a un elegante sueño

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Lo clásico está de moda, y en las últimas décadas más que nunca. Es una corriente estilista, o incluso un estilo de vida, que muchos jóvenes han tomado como un signo de identidad, como una manera personal de sentirse libre, de verse a sí mismos fuera de esa secuencia anónima que encasilla a tantos y tantos individuos, manteniéndose al margen de vanguardismos que a menudo caen en la extravagancia, o de tendencias supuestamente innovadoras, que realmente se hallan a años luz del buen gusto.La Triumph Street Twin posando con el Mediterráneo detrás.

La Triumph Street Twin, para soñar libremente

Muchos de esos jóvenes quieren extender su afición, o incluso su pasión por lo clásico subiéndose a una moto, sin más; y nada mejor que hacerlo sobre un modelo con carisma e historia, a caballo de una sobria elegancia. Con esa pretensión por delante, prácticamente, se dan de bruces con la Triumph Street Twin, y su gran bicilíndrico limitable para el A-2.Perfil derecho de la Triumph Street Twin.De otra parte, encontramos a la persona de mediana edad, con crisis de los cuarenta, o sin ella, que ha llegado a un momento de su vida en el que quiere revivir los sentimientos e ilusiones que encandilaron su juventud de motorista, y que tuvo que abandonar por las situaciones familiares que el devenir le echó encima. De igual manera, vemos a quien vivió su infancia embelesado, mirando la moto de su padre, soñando muchas de aquellas noches pueriles sentado tras su manillar, enroscando el puño una y otra vez para sentir el viento en su cara de niño durante toda la noche.Perspectiva 3/4 de la Triumph Street Twin.Tanto para el primero que busca, probablemente, una moto actual con clase, como para el segundo, que desea hacer realidad por fin aquellos sueños de su infancia sobre una moto que le recuerde, al menos en esencia, a la de su padre o de su tío, Triumph planta en su escaparate, como venida del cielo, esta Street Twin, lo mismo que hizo con su hermana mayor, la Speed Twin, que ya probamos en este reportaje.

Manillar de la Triumph Street Twin.Una moto sin complicaciones para su usuario, tan fácil de conducir que se presenta en nuestro garaje como un deleite diario para desplazarse al trabajo, y con la que esa salida dominical y matutina, esa escapada, a veces incluso de una sorprendente profundidad personal, se presenta como un traslado a otra dimensión de la propia existencia, que no descubriría si no fuera tras el manillar de una moto tan purista y pasional como esta Triumph Street Twin.La Triumph Street Twin aparcada.

Punto de vista de la Street Twin

Pero, yendo más allá de este prólogo cuasi filosófico, en esta ocasión, un servidor no ha querido crear la sospecha en el lector de que la prueba de este modelo, de estilo tan definido, quedara marcada por esta exposición inicial, y ha preferido ceder el privilegio de protagonizar este reportaje a nuestra colaboradora en La Ciudad Condal, María Angels Pérez, motorista consumada, participante hasta hace poco tiempo en pruebas tan complicadas como el Rally de Cataluña…, en moto, por supuesto. Ella se verá, en principio, libre de cualquier condicionante, con lo que esta prueba tomará un formato y estilo diferentes a los habituales…, o eso creo.

Bien. Ésta es la visión de María Angels:María Angels posando con la Triumph Street Twin.

Imagen de la Triumph Street Twin

Había escuchado algunos comentarios acerca de que la Marca Británica Triumph vertía sobre su nueva Modern Classic más popular, la Street Twin 2019. Aumento de potencia, mayores prestaciones y equipamiento, tecnología de primer nivel, mayor comodidad, etc

Destacaban, entre otros, el incremento de potencia de 10CV, desde los 65CV de su antecesora y el freno delantero Brembo con pinza de 4 pistones, para mejorar la potencia de la frenada, y por último los modos de conducción Road y Rain.Culata de la Triumph Street Twin.La verdad es que hacía tiempo quería probarla y hoy, por fin, iba a ser el día de mi “Street Twin experience”. Hoy podría comprobar si realmente todo lo que se dice sobre ella es cierto y además podría hacer mi propia valoración.

Lo cierto es que la imagen que transmite en vivo cautiva al primer golpe de vista, cuando la tienes delante. Luego, al repasarla con la mirada, encontramos detalles a valorar, que no se debe pasar por alto. Las llantas de aleación en aluminio, con diseño multi-radio, el panel de instrumentos con su rancio estilo vintage, el nuevo soporte del faro delantero, llevando el escudo de Triumph superpuesto a la bombilla, los emblemas del depósito o el diseño del propio asiento.Bicilíndrico en paralelo de la Triumph Street Twin.Tenía muchas ganas de salir a rodar con ella y lo primero, antes de nada, fue examinar con detenimiento una instrumentación que, aunque muestra un aspecto minimalista, resulta finalmente mucho más completa de lo que aparenta.

Un ordenador de manejo sencillo te permite ir repasando el nivel de gasolina, la hora, las RPM, el Trip 1 y el Trip 2, con la acción de un pulsador. También desde aquí tienes la opción de desconectar el ABS y el control de tracción, así como de ajustar los modos de conducción, dos importantes avances electrónicos, con respecto a la versión de 2.016.Posición sobre la Triumph Street Twin.

Posición de conducción en la Street Twin

Vistos todos los detalles, me subí a ella. Con mis 165 cm de altura, llegaba al suelo perfectamente para apoyar los dos pies con seguridad y aunque no es una moto que podamos calificar de liviana (198 kg en seco), ni siquiera en parado se siente pesada. En cuanto a la posición de conducción, resulta confortable y natural, con el tronco más bien erguido y los pies colocados en una línea media de la moto.

Bien. Pues ya estaba situada y aposentada. Giré entonces la llave en el contacto, y arranqué el bicilíndrico en paralelo a la primera solicitud. La gravedad de su primer ronroneo ya me hacía presumir una buena carga de par. A continuación, el embrague con asistencia hidráulica hace suave su tacto en la maneta; la misma sensación que percibo en el puño del gas, cuando lo giro por primera vez.En marcha con la Triumph Street Twin.Al iniciar la marcha, siento desde el primer momento cómo la Street Twin transmite mucha confianza. Su agilidad sobresale circulando por la ciudad, y su manejabilidad se pone de relieve al desenvolverse entre el tráfico; y además, al coincidir en los semáforos con scooters y con algunas motos urbanas, advierto las miradas disimuladas de sus conductores, con lo que confirmo mis primeras impresiones: La Street Twin desde luego no pasa inadvertida.Tren trasero de la Triumph Street Twin.Disfrutando de esta facilidad en la conducción, pasando por cruces y doblando esquinas, puse rumbo a la “Montaña Mágica”: en su conjunto, el gran parque urbano de Barcelona, donde hasta el año 86 se montaba el mítico Circuito de Montjuic. Allí, al encontrarme en un escenario semejante, me vino a la memoria las motos aparcadas en los alrededores, con aquellas “café racer” de entonces que asistían a las carreras. Muchos recuerdos de juventud, muy fáciles de revivir subida a esta Street Twin, que hará muy sencilla, por otro lado, la tarea de imaginarlos, tanto éstos como otros muchos más, a los jóvenes de espíritu romántico y soñador que se suban a esta neoclásica, la más vendida de la saga Bonneville.

Después de la experiencia urbana, quería probarla en carretera, sobre todo aprovechando el día soleado de primavera que había tocado para esta prueba. Toda una invitación a dejarse llevar hacia la costa, con el viento en mi cara y una sonrisa dentro del casco. Y fue a partir de ese momento cuando me di cuenta de que sentía una perfecta conexión con esta Street Twin.El paso por curva con Tren trasero de la Triumph Street Twin.

Conducir una Triumph Street Twin

A medida que iba abriendo gas, sentía el poder del twin en paralelo y cómo estiraba su régimen con comodidad hasta las 7.500 rpm. La reacción de la transmisión al cambiar la marcha era suave en todo momento, haciendo juego con esa misma sensación que transmite en marcha todo el conjunto, para disfrutar verdaderamente de una conducción alegre. Con el centro de gravedad muy bajo, permite cambiar de dirección con rapidez para pasar de una curva a otra con una placentera soltura.Llega la Triumph Street Twin.La verdad es que, mientras disfrutaba de esta conducción tan natural y tan fácil, mis pensamientos iban más allá, para llevarme a recorrer una ruta más larga, como la “Dos Mares”, desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico. Fue en ese momento cuando pensé en un baúl para llevar el equipaje, y me acordé de que existen diferentes estilos y colores de alforjas para la Street Twin; y por supuesto un baúl trasero. También bolsa sobre depósito y otros muchos accesorios opcionales. Respiré y seguí sonriendo.Freno trasero de la Triumph Street Twin.Independientemente del buen tiempo que disfrutaba, quería probar el modo de conducción “rain” (lluvia), que entrega la misma potencia máxima que la opción Road, pero que para una misma apertura de gas ofrece menos par, notando claramente que la respuesta era menos agresiva, sobre todo en las marchas más cortas. En cuanto a la frenada, me pareció muy progresiva, con una considerable mejora respecto de la versión anterior.

Ya de vuelta por la autovía, sin pasar de los 120 KM/H lo que considero es una velocidad ideal para esta moto, iba repasando sensaciones.Reloj de la Triumph Street Twin.

Opinión sobre la Street Twin

Habría un par de aspectos a mejorar. El asiento, que lo encontré un poco duro para viajes largos, aunque también es verdad que la marca ofrece varias opciones alternativas, y el doble amortiguador trasero, de tacto un tanto seco, aunque bien es verdad que regulando la precarga, puede aliviarse bastante.María Angels sobre la Triumph Street Twin.Aparte de estos detalles considero que es una moto ideal para desplazamientos urbanos y viajes cortos, tiene la opción de instalar puños calefactables, es fácil e Intuitiva, la frenada es francamente eficiente, y teniendo en cuenta que se trata de un motor con 900c.c. su consumo resulta moderado (para la prueba 4,8 L/100 KM), con una capacidad de 12 litros en el depósito.

Su precio: 9.200 euros

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