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Royal Enfield Himalayan nuestra prueba y opinión.

Royal Enfield Himalayan nuestra prueba y opinión.

La Royal Enfield Himalayan es una moto diseñada en La India y pensada por los indios para la India, y desde luego para la gran cordillera que lleva su nombre. Su estructura, su ergonomía y su concepto general están pensados a partes iguales para el asfalto y para la tierra. 50 por ciento carretera y 50 por ciento off road en una moto marcada por la eficaz sencillez de una sufrida austeridad.

Prueba Royal Enfield Himalayan perfil derecho

Desde su salida al mercado, se han hecho ya unas cuantas pruebas a fondo y bastantes test a conciencia de este singular modelo. Sin dejar al margen, ni mucho menos, sus virtudes para cualquier motorista principiante, ni sus aptitudes tanto sobre el asfalto rutero como para la calzada de la urbe, nosotros hemos querido incidir un poco más en sus cualidades como moto de camino, como trail de sendero, para poner de manifiesto a nuestros lectores todo lo que da de sí este modelo de modesta apariencia y discreta figura, que no es óbice para soportarse sobre un chasis de simple cuna, firmado por el prestigioso sello de Harris.

Prueba Royal Enfield Himalayan posición

Una moto propulsada por un motor tan básico como los 4T y las dos válvulas refrigerados por aire, pero cuyo aspecto bélico dará una idea al lector de su capacidad de sacrificio en la aventura más intrincada. 24 caballos y medio para coronar la cumbre más elevada de tus aspiraciones, para llegar hasta aquel rincón perdido que conociste leyendo el relato de algún aventurero o para arribar hasta una atalaya ignota, que solo ves en tus sueños porque tu imaginación no es capaz aún de dibujarla.

En ciudad con la Royal Enfield Himalayan

Dominio absoluto sobre la Himalayan

El manillar queda colocado en una posición más bien elevada y con los puños abiertos, que nos deja los brazos en una postura cómoda al viajar sentados, mientras que conduciendo erguidos nos resultará, sin aflojar sus torretas para girarlo, absolutamente natural, permitiendo una soltura de movimientos necesaria, por otra parte, para sortear los obstáculos de la pista árida o del sendero boscoso por el que nos internemos.

En una pista de tierra con la Royal Enfield Himalayan

La altura del asiento (800 mm), así como la estrechez de su figura y el peso total del conjunto (185 kg), facilitan a un amplio rango de tallas la tarea de manejar la Himalayan en parado, lo mismo que para conducirla a baja velocidad. Un detalle igual de valorable para los principiantes, que siempre topan, como primera dificultad, con las maniobras de garaje y con la colocación de la moto en el aparcamiento.

Vista superior de la Royal Enfield Himalayan en parado

La posición sentada de esta trail, en cualquier caso, resulta más bien adelantada, cargando sobre el tren delantero para facilitar el giro en muchas circunstancias; como por ejemplo sobre la curva cerrada de un camino, conduciendo al antiguo estilo checo del todo terreno: con las posaderas clavadas sobre el asiento y la moto moviéndose para cualquier lado, deslizando.

Atacando un curva en tierra con la Royal Enfield Himalayan

La Himalayan, una moto de travesía

Así es: esta Royal Enfield no ganará la crono del enduro, pero alcanzará el otro extremo del tramo complicado que tenemos enfrente, mientras que otras trail tal vez no lo consigan. La Himalayan, por su ligereza y por el empuje de cada explosión (32 Nm de par) dentro de su largo cilindro (86 mm de carrera) nos saca del atolladero al tran tran de cada pistonada, con esa fricción del embrague a punto de calar el motor, que ofrece una de las tracciones más eficaces, yendo al paso de una comitiva funeraria.

Motor de la Royal Enfield Himalayan

Para nuestra prueba, tuvimos la ocasión de probarlo sobre un terreno arado y revuelto, igual que un barbecho, humedecido a voluntad con una manguera. La rueda de 21” salva con soltura las irregularidades y no pierde el frente, a pesar de los vaivenes que provocaba, en este caso, cada terrón de tierra sobre la dirección, y sin que por otro lado, la moto hiciera ni siquiera el amago de atascarse.

Radio de giro de la Royal Enfield Himalayan

Media vuelta en una moneda

En el off road, el radio de giro de la Himalayan, apuntando al extremo de una moto de trial, facilita aun más el paso por esas zonas intrincadas que llega a franquear, lo mismo que te ayuda a dar media vuelta para sacar la moto de un terraplén con fuerte pendiente, en el que hemos reusado, quedando atrapados a mitad de subida. La Himalayan puede girar inclinada hacia la pendiente en un estrecho espacio, para bajar por donde hemos subido, e intentar de nuevo la ascensión.

Ni que decir tiene que en el uso cotidiano, atravesando la ciudad, sortea los coches atrapados en una atasco con la soltura que lo hace incluso un scooter de pequeña cilindrada.

Inclinando con la Royal Enfield Himalayan

Comportamiento por la carretera de montaña

El asiento se percibe con un mullido más bien duro, aunque nada que se parezca al propio de un faquir, en absoluto, ya que hablamos de una moto india, pero su firmeza se agradece, con el tarado cómodo y elástico que ofrecen las suspensiones tanto para el viraje como para la conducción off road.

En los cambios de dirección, no sentimos particularmente que esa rueda de 21” ralentizase la maniobra, mientras que el chasis Harris pone de manifiesto sobre el asfalto la rigidez que las suspensiones solo aportan en parte, proporcionando un aplomo en la pisada que nos invitará a tumbar en los virajes más pronunciados y con el mejor asfalto.

Pirelli MT 60 de la Royal Enfield Himalayan

Lo cierto es que la Himalayan desarrolla un paso por curva en el que los fantásticos Pirelli MT 60 muestran un agarre soberbio, representando, por otro lado, todo un prodigio en el equilibrio imposible sobre el que debe de rodar todo neumático mixto. Fantásticos en asfalto, como tuvimos ocasión de comprobar durante esta prueba extrema en El Jarama, y aguantando el tipo dignamente en la tierra, claro está, sin la firmeza en la pisada que ofrece un neumático de taco completamente abierto.

Fuera de pista con la Royal Enfield Himalayan

Una moto con 410 cc para llegar al fin del mundo

Los espaciados mantenimientos, de 10.000 kilómetros, nos dan un margen tan amplio como para cruzar más de un continente; pero lo que más destaca es el consumo del motor 410L que merece una mención aparte, ya que da a la Himalayan esa autonomía que supera los 400 kilómetros de travesía que no puede ofrecer la capacidad de su estrecho depósito (15 litros); un depósito ideal, por otro lado, para permitir la libertad de movimientos que nos exige el tránsito por los pasos intrincados que es capaz de atravesar esta sencilla trail.

 

Bajando con la Royal Enfield Himalayan

Las partes vitales quedan resguardadas bajo la estructura acorazada que la envuelve con tubos, y el salvarcárter, por su parte, se ve tan sólido y resistente que parece invitarnos, como en una moto de trial, a apoyar los bajos sobre cualquier piedra, o encima de algún escalón, para dar a continuación el paso más complicado.

Protector de la Royal Enfield Himalayan

Por otro lado, manetas, piñas e intermitentes, todo está fabricado con un coste austero, desde luego para contener en lo posible el precio final (4.395 €), pero también para ofrecer la virtud de prevenir una eventualidad en cualquier parte del Planeta, sustituyendo la pieza afectada, bien por la original o, fácilmente, por otra semejante y perfectamente válida para continuar el viaje.

Salto con la Royal Enfield Himalayan

El caballete central resulta todo un lujo en una moto tan económica, que se aprecia a la hora de cargar estratégicamente nuestro equipaje para la gran travesía, lo mismo que para repararla en ese rincón perdido de El Planeta hasta el que nos haya llevado, después de haber hecho pasar a esta Himalayan por las peripecias más insospechadas.

Brújula de la Royal Enfield Himalayan

Y es que, a la hora de ponernos en la gran ruta, ¿ha visto el lector una moto o ha concebido siquiera alguna con una brújula digital incorporada en el cuadro?

Sí, el instrumento de navegación por antonomasia. Un detalle, genuino de su origen indio, que representa todo un símbolo de su permanente invitación a la aventura, orientando el faro de esta Royal Enfield hacia cualquier punto de la Rosa de los Vientos.

Rueda delantera de la Royal Enfield Himalayan

¿Cómo frena la Himalayan?

Si estás acostumbrado a tirar de la maneta con un solo dedo para actuar sobre el doble disco mordido por unas pinzas monoblock, la frenada de la Himalayan desde luego no te resultará la más rotunda; sin embargo, si echas toda la mano sobre ella, comprobarás cómo su retención se basta y se sobra para las prestaciones que desarrolla esta modesta trail, apreciando además ese tacto que, pecando de esponjoso en asfalto, se hace estimable sobre la tierra y que además valorará el principiante de una forma significativa, con un sentido de la medida en su mano que va en el camino de definir su precisión.

Freno trasero de la Royal Enfield Himalayan

De todos modos, el ABS termina por salvaguardar nuestra frenada, si nos pasamos apretando sobre un firme que no ofrece las máximas garantías. Y si aun así quisiéramos sentir el freno con una mayor rotundidad, nada que no se pueda conseguir con unas pastillas de mayor mordiente, y menor duración, ajustadas por los latiguillos semimetálicos que ya monta de origen la Himalayan.

El tren trasero, por su parte, viene a sumarse a la frenada, ofreciendo una capacidad de retención que francamente sorprende, yendo más allá de su mera función geométrica para mantener la moto lo más horizontal posible durante la frenada.

Parotección de la Royal Enfield Himalayan

¿Vibra esta moto?

Las vibraciones se sienten de tal manera que recuerdan a una moto de antes, no en vano, la Himalayan, aun siendo un modelo completamente nuevo, echa mano de recursos como por ejemplo el estárter para arrancar en frío, poco necesario, que simboliza un vestigio del pasado como nota nostálgica, aunque no por ello menos práctica para asegurar un arranque bajo las temperaturas que rigen en la cordillera más alta del Planeta.

Posando en la tierra la Royal Enfield Himalayan

En cualquier caso, si nos bajamos de una tetrcilíndrica con sensaciones eléctricas para subirnos a la Himalayna, sentiremos el pulso de su monocilíndrico como una trepidación. Sin embargo, tanto si la Himalayan es nuestra primera moto como si nos hemos subido a tan solo unos pocos modelos, sus vibraciones nos llegarán de la forma que comentamos en otras ocasiones, como el pálpito de una moto viva.

También es una moto suave

El cambio de cinco marchas se siente tan suave sobre el empeine como apretar la maneta del embrague, y su paso de una marcha a otra se ejecuta con precisión y sin la holgura que podría insinuar a alguno la imagen austera, y sobre todo de otro tiempo, que proyecta esta Royal Enfield de montaña.

Instrumentación de la Royal Enfield Himalayan

Una moto exclusiva

La escala en millas que aparece más difusa y pequeña bajo la principal del velocímetro, que leemos en kilómetros, queda como un vestigio del Imperio Británico extendido sobre la Península Indostánica.

Sujeción de ventosa en la pantalla de la Royal Enfield Himalayan

Por otro lado, la pantalla de la Himalayan, todo un paradigma de la sencillez esculpiendo concavidades curvas sobre el plástico, aporta una apreciable protección, a pesar de su escueta superficie y gracias a su elevada colocación, guarda también una propiedad tan poco frecuente, como valorada hoy día. No recuerdo a la hora de redactar este texto ninguna moto que me haya permitido fijar una ventosa con seguridad sobre la pantalla de su carenado. En la Himalayan, sí.

Complementos que nos encontramos en este modelo

Pantalla de la Royal Enfield Himalayan

Los retrovisores

De concepción austera y minimalista, lo mismo que concepto general de la Himalayan, ofrecen sin embargo una panorámica bastante completa de nuestra retaguardia, gracias no solo a la privilegiada posición en la que se sitúan, bien elevada sobre el manillar, sino también al diseño convexo de su óptica, con un aumento de la superficie reflejada.

 la Royal Enfield Himalayan Vista desde

De noche

La óptica con la bombilla H-4 de siempre, que permanece fija con el giro del manillar, se sitúa a una buena altura sobre el atalaje que blinda el cuerpo de la Himalayan, arrojando un haz de luz sobre la carretera con la suficiente intensidad y a la distancia que nos requieren unas prestaciones como las que rinde esta Royal Enfield.

Piloto de la Royal Enfield Himalayan

La luz trasera, rectangular y de tecnología led, garantiza con su resplandor rojo una buena distinción de nuestra posición, en medio de la noche, para los que nos alcanzan por la popa.

Parrilla de la Royal Enfield Himalayan

El Equipaje

Queda a continuación de la plaza trasera y resulta tan operativo como robusto, disponiendo debajo unos puntos de anclaje que quedan muy a mano para enganchar las pertinentes gomas. Como suplemento aparte, Royal Enfield ofrece un conjunto de tres maletas metálicas a un precio de 700 euros, con sus herrajes includios.

Escape original de la Royal Enfield Himalayan

El pasajero en la Himalayan

Goza de un espacio respetable, teniendo en cuenta el tamaño y la cilindrada de la Himalayan. Lo mismo ocurre con sus estriberas abatibles que, con una generosa goma, dispone para nuestro acompañante, que Royal Enfield ha tenido bien presente, en detalles como el de la chapa protectora sobre el silencioso, para que el acompañante apoye el tacón de la bota sin quemarlo.

En cualquier caso, el viaje a dúo conviene proyectarse por carreteras de segundo o de enésimo orden, evitando en lo posible la autopista, ya que en este tipo de vía, quedará puesta claramente de manifiesto la merma de las prestaciones con pasajero.

Parando en una rotonda con la Royal Enfield Himalayan

Opinión final sobre la Royal Enfield Himalayan

Royal Enfield ha puesto en el mercado esta sencilla trail por un precio de lo más competitivo, que resulta que ni pintada para iniciarse, ya sea en la calle o en el pueblo, lo mismo en la rudeza de la Meseta, como en las laderas de la sierra. Una moto francamente fácil de conducir por la estrechez del conjunto, por la altura de su asiento, por su manejabilidad en todos los escenarios, por la entrega de su motor, totalmente asimilable.

Tapa de la Royal Enfield Himalayan

También se propone como la moto ideal para la aventura sin agenda ni reloj, al margen de las autovías y por la carretera más abandonada, atrochando por pistas de tierra y explorando senderos boscosos, para llevar a cabo esa gran travesía con la que sueña todo viajero, contando con una autonomía de más de 400 kms.

La Himalayan se presenta también como una trail sufrida en un uso diario durante el año completo bajo todas cualquier condición, lo que la presenta como una segunda moto ideal para muchos avezados motorista.

Por último, ya en 2018 tuve la ocasión de probar este modelo para SoyMotero, os dejo un vídeo el cual resume muy bien toda la prueba.

Comentario(11)
  1. Victorio Lorenzo dice:

    La mejor prueba que he leído en internet. Llevo medio año leyendo pruebas en español e inglés y sinceramente. Lo has bordado. Me la voy a comprar y en parte, me ha convencido tu análisis. ¡Enhorabuena!

    1. Tomás Pérez dice:

      Muchísimas gracias, Victorio.

      Que disfrutes mucho de esta incansable aventurera.

  2. miguel dice:

    un reportaje estupendo ya la tengo en el garage con 73 kilometros va de escandalo

    1. Rómulo dice:

      Hola,muy buenas a todos,estoy a punto de comprarme una Royal Enfield Himalayan,pero aún
      Tengo mis dudas por si me voy a quedar corto de motor cuanto tenga que hacer un viaje largo unos 1000klm.Mi pregunta es la moto eta preparada para soportar viajes de larga distancia.Gracias..

      1. Tomás Pérez dice:

        Hola.

        Ya han hecho pasar a este modelo por duras y largas experiencias, muchas de ellas a través de la gran cordillera, y en todas ellas, la Himalayan se ha mostrado una moto robusta.
        Nuestra impresión, después de la prueba, es también la de que sí lo es…, eso sí, siempre que respetes su mecánica manteniendo una velocidad de crucero sobre los 120, o por debajo de ellos, y no mantengas durante horas con el gas abierto a fondo por la autovía; porque, en realidad, no es una moto para la autopista. Ahora bien, si haces un viaje largo a través de carreteras sinuosas, carreteras que exijan ir a bajas velocidades, con continuos cambios de marcha, la Himalayan se sentirá como pez en el agua y acabará la travesía sin el más mínimo problema.
        Esta es nuestra impresión tras una prueba de unos cientos de kilómetros y después de preguntar, de escuchar y de leer sobre ella.
        Espero haberte servido de ayuda.
        Un saludo.

      2. Diego Leyva dice:

        …Si tu eres capaz de aguantar los 1000 kms, ella te seguirá al fin del mundo…

  3. Diego Leyva dice:

    …Ya tengo una guardada en la cochera, sólo le he hecho 120 km a muy pocas vueltas el motor (está nueva) es mi tantoscientos motos que he tenido y la verdad, me gusta un montón, no es la mejor en nada (dicen), pero sirve para todo…
    Enhorabuena Royal Enfield. ✌

  4. Diego Leyva dice:

    …Gracias Tomás Pérez, convencído, me diste el empujoncito que me faltába…

    1. Tomás Pérez dice:

      Gracias a ti, Diego.
      Que la disfrutes.

  5. Juan dice:

    Sin ser de los que gusta de ir apretando todo el camino, lo único que no me convence y hace que le siga dando vueltas a adquirirla o no, es en lo referente al viaje o ruteo con dos personas y equipaje. Me bastaría con que la moto circule holgada entre 100 y 120 kmh, pero tu comentario creo que lo dice claro, y eso me limita.

    1. Tomás Pérez dice:

      Hola, Juan.

      Si la ruta con dos personas es a través de la montaña, o de una costa acantilada, a un paso turístico, sí es factible. Ahora bien, si estamos pensando en mantener un crucero prolongado, por autovía, a 120 por hora, en esas condiciones de carga, no, no se puede contar con que vaya holgada, la verdad.

      Muchas gracias por dejar tu comentario.

      Un saludo.

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