Inicio Relatos con moto Objetivo Enduro +100, San Silvestre (I El Propósito)
Objetivo Enduro +100, San Silvestre (I El Propósito)

Objetivo Enduro +100, San Silvestre (I El Propósito)

0

Hace ahora tres años, quien firma este texto inició, más que un proyecto, la realización de un sueño macerado a lo largo de 40 años, que presentábamos en este editorial, y que doce meses después se cumplió, no sin esfuerzos y algún que otro sufrimiento, con lo que el regusto de la satisfacción le llevó a vivir, después, momentos sencillamente sublimes.

Y tras un año disfrutando de las mieles que deja en el espíritu la plena sensación de un sueño vivido con mayor intensidad de la que jamás uno puede imaginar, el horizonte se vio repentinamente vacío, plano como La Nada de Arabia. El norte personal se había perdido, como quien dice, y por tanto se hacía necesario poner en el frente una referencia, una señal lejana, aunque no fuera más que la luz de un faro costero.

El protagonista en acción con una Husqvarna 430 CR de 2T durante el desarrollo de un enduro en 1991

Porque hay personas que viven a base de divisar continuos objetivos en su futuro, uno tras otro, y particularmente el motorista, por regla general, suele ser una de ellas. Un servidor, si le permite la arrogancia el lector, lo es de una manera casi trascendental.

Visto en semejante situación, el panorama de los circuitos había quedado copado con las 24 Horas en el capítulo de la resistencia, y en el de la velocidad tuvo después su guinda y remate con la invitación de Kawasaki para hacer la doble carrera de la Z Cup en Montmeló, durante el pasado año, que ya recogimos en este relato con vídeo.

Bien. Había que buscar entonces algo diferente, en un estilo completamente distinto, sin dejar de mantener el magnetismo de la aventura. Había que cambiar de formato y de especialidad pero planteando el reto de una imponente superación, todo dentro, claro está, del mundo de la competición; porque, sencillamente, ha sido la forma de entenderlo que ha sentido siempre quien escribe. ¡Qué le vamos a hacer, si uno es así!

Salida desde el parque cerrado, sito entre el Palacio Real y la Catedral de La Almudena, para el Raid Bajo Alberche en 1991

Había que buscar, por tanto, otro escenario fuera de las pistas y fuera incluso del asfalto, para que el componente de la aventura, y el reto en sí, resultara mayor. Había que ir a la tierra y a las piedras, a los regueros y al polvo, a las  subidas imponentes y a las bajadas de vértigo, a las derrapadas continuas y a los vuelos esporádicos. Había que ir al enduro, la especialidad más pura, si me lo permiten, en la que el motorista se enfrenta con su máquina a los obstáculos que le pone la Naturaleza en su camino.

El caso es que la discreta experiencia en el mundo de la competición off road de este incauto amanuense se remonta nada menos que a principios de los noventa, participando en un triangular de enduro, simultaneado con el Nacional de Raids, un campeonato que hoy día, con la que le está cayendo encima a la moto de campo, se sugiere como algo semejante a lo que describió Tito Livio, u otro historiador romano, sobre la forestación de la península hispánica y aquella ardilla ibérica que podía cruzarla en diagonal sin pisar el suelo. Tan insólito como la instantánea superior de este párrafo, que captó al protagonista de esta aventura, sobre la brutal Husqvarna 430 CR, de 2 tiempos, en el momento de tomar la salida del Bajo Albeche, nada menos que ¡con el Palacio Real a un lado y la Catedral de la Almudena al otro! Corría el año de Nuestro Señor de 1991.

Objetivo Enduro +100, Volando en 1992 con la Yamaha W250 93´

En cualquier caso, mi última carrera off road fue un enduro de 1993, con la fantástica Yamaha WR 250 de la foto superior, y nunca sin dejar de resultar un mero paquete. De eso hace ya 26 años. ¡Total nada!

 

Desde entonces, un servidor se he mantenido con un nivel suficiente para hacer la prueba de campo correspondiente a cada trail y maxitrail de prensa sobre la que ha escrito su reportaje, y poco más. Así es que, de trialeras y de pasos con semejante complicación, poco, muy poco. Por tanto, debía de pensar en una prueba asequible técnicamente a un nivel que debería de mejorar, como quien dice, un par de escalones, porque no podrían ser muchos más en cuestión de meses.

El protagonista tras alcanzar la llegada del Raid Altiplano en 1992

Pero lo cierto es que no tuve que buscar demasiado, porque al cabo de unas semanas de prospección, sin mucha intención que se diga, y más bien llevada a cabo por el subconsciente, topé con el objetivo perfecto, un reto ideal para el momento de la vida por el que pasa este modesto probador de motos.

La San Silvestre EndureraObjetivo Enduro +100. Salida San Silvestre Endurera

Sí, era el reto ideal, además de presentarse como una forma singular e incomparable de despedir el año. Una prueba entrañable y multitudinaria, que se desarrolla bajo la fórmula cross country, sobre un circuito que presenta una dificultad asequible para un amplio espectro de niveles en el enduro, y que se corre por equipos de dos pilotos para cubrir sus cuatro horas de duración.

Me tomé su preparación con todo el tiempo para llevar a cabo una buena planificación. Y lo hice desde que asistí a la edición anterior como periodista para cubrir su reportaje. Todo un año por delante, para el que me planteé, en un principio, un único objetivo: Acabar. Sin embargo, después de entrevistar al organizador de esta prueba en nuestro programa de radio número 99, y descubrir que, entre el variado ramillete de clasificaciones, existe una con el nombre +100, el objetivo tomó otro tono.

Objetivo Enduro +100. Grupo de la San Silvestre Endurera

Mi compañero en esta aventura, Rubén, cumplirá los 39 en las próximas semanas, y un servidor celebró su 61 cumpleaños hace unos días. Dicho y pensado:

Objetivo Enduro +100, San Silvistre

Efectivamente, un objetivo que ya está fijado para el próximo 29 de diciembre de los corrientes, y que con la serie de entregas que publicaremos a partir de ahora, un servidor pretende implicar al lector en esta pequeña aventura para que la viva con nosotros, en cierta manera, y para hacerle partícipe desde su día a día.

¡Vamos a por ello!

Enduro +100. Con la Yamaha WR250 93´en un enduro de 1992

DÉJANOS TU COMENTARIO

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *