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Mela, la Forma y el Fondo

Mela, la Forma y el Fondo

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Ahora, que acaba de arrancar la temporada 2016 del Mundial de MotoGP, cuando todavía el ambiente se siente un tanto distante con el campeonato recorriendo su periplo fuera de El Viejo Continente, tal vez no parezca el momento de sacar a la luz algunos puntos que en ediciones anteriores suscitaron ciertas críticas entre los aficionados. Tal vez sea así, pero no es lo que pretendemos, ni mucho menos. No. Se trata de que, precisamente ahora, con la mente aún fría -aunque predispuesta a encandilarse con la próxima cita-, invitemos al lector a analizar lo que verdaderamente le interesa para disfrutar de las carreras con una información inmediata, precisa y veraz, o con una referencia histórica oportuna, instantánea y fidedigna. Hablemos hoy del trabajo de los enviados especiales al Mundial de MotoGP, hablemos de uno de los que lleva más años siguiendo este circo de la velocidad por los cinco continentes y de lo que puede ofrecer a sus telespectadores, a sus oyentes y a sus lectores.

Bien. Cuestionado, criticado y vilipendiado, incluso insultado, Mela Chércoles ha resultado ser, para algún sector de su público, uno de los periodistas más rechazados del panorama motociclista en las últimas temporadas. Tal vez sus formas, tal vez su locuacidad o tal vez su propia imagen parecen incomodar, resultar impertinentes o incluso molestar, a una parte de la afición que sigue el Mundial de MotoGP, y que podrá resultar más o menos numerosa, pero que, en cualquier caso, se ocupa de hacer bastante ruido, hasta el punto de crear, incluso, algún movimiento organizado en las redes sociales en contra del periodista.

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Bien es cierto que buena parte de las intervenciones de Mela Chércoles se escuchan en momentos de tensión, de emoción o incluso de la exaltación con la que muchos aficionados viven las carreras, y que pudieran distorsionar de una manera natural su forma de recibirlas y de valorarlas, pero, ¿es realmente tan mal profesional Mela Chércoles? ¿Resultan tan inútiles o tan sobradas sus aportaciones?

Bien. Antes de dar respuesta a esas preguntas, quisiera subrayar que me consta que sobre este editorial puede planear la sospecha del corporativismo; sin embargo y aun admitiendo que algunos lectores deseen verlo así, un servidor se sentiría verdaderamente satisfecho si lograra que una parte de ellos descubriera algo más, que lo hay, sin duda, más allá de esa imagen, de ese timbre de voz o de esas maneras personales de Mela Chércoles. Estas líneas pretenden que el lector pase por encima de la forma y que encuentre tras ella un fondo particularmente interesante. Veamos si lo consiguen:

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En primer lugar, Mela Chércoles es hijo de motorista, y vive apasionadamente el mundo de las dos ruedas desde que nació. A los cuatro años tuvo su primera moto y con siete ya conducía un ciclomotor Puch Mágnum con el que desafiaba a todos los Vespinos de su barriada. No se trata, por tanto, de un periodista advenedizo, que recaló en su día en el mundo de la moto con una pretensión transitoria, y que se quedó en él durante años porque no tenía otro rincón informativo mejor en el que dejarse caer. No es así, en absoluto, sino que estamos hablando de un profesional de la información que vive el motociclismo desde siempre con la misma pasión que el aficionado más acérrimo.

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Lleva una eternidad sumergido en el Mundial, conoce desde hace más de media vida todos sus entresijos, por lo que ha contemplado su evolución, al detalle y desde dentro, a lo largo de los últimos tiempos. Por tanto, su visión del campeonato es amplia y detallada a la vez: Por un lado, le aporta una perspectiva con varios lustros de proyección, mientras que por otro, le permite informar, prácticamente, en el mismo momento en que se produce la noticia.

Pero uno de los valores que más puede apreciar el aficionado en la labor de Mela es sin duda su memoria. De hecho, “Memoria, afición y pasión” es el lema interior que siempre tiene presente para marcar la línea de su trabajo. Una memoria no ya como un gran almacén de datos para jugar a las estadísticas con las cifras, puesto que para eso ya existe tecnología de sobra, no; se trata de una capacidad de aglutinar, grabar y clasificar situaciones, escenas y circunstancias de carreras vividas con toda la pasión por cada aficionado en los momentos del pasado durante los que se produjeron.

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Aun así, quizá la cualidad más sobresaliente del trabajo de Mela, interviniendo en plena retransmisión de televisión, es la facilidad con la que trae de esa memoria, al instante, alguna de aquellas escenas del pasado, cuando se reproduce en el presente una similar o que de alguna manera la recuerda. Mela la relata de corrido y al detalle, con precisión, y además con una pasión muy semejante a la que hizo vibrar en su momento a la afición.

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Puede resultar acertado o exagerado el apelativo que buscó para Rossi, “Parimonio de la Humanidad”, o puede parecer más o menos ocurrente el título de su libro: “Uves y ráfagas desde MotoGP”; es posible que se quiera ver en sus palabras la supuesta soberbia que algunos le asignan, o es posible que a otros no resulte agraciado algún apunte sobre las azafatas de las carreras, o el gusto con el que eligió la camiseta para ataviarse durante el Gran Premio de turno. Es posible; pero hablamos de formas, sólo de formas al fin y al cabo. Unas formas que, probablemente, no dejen ver a algunos lo que tan sólo Mela, y otros periodistas verdaderamente especializados, tienen que ofrecer a quien busca disfrutar de las carreras tras el televisor, gratis y con la información más detallada y extensa posible, con el aderezo añadido de su proyección histórica.

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Comentario(8)
  1. Javier Lopez dice:

    Como aficionado a la moto desde hace 52 años, los que tengo, tengo que comentarte que estoy bastante de acuerdo con lo que escribes. De un tiempo a esta parte me asquea el tener que leer en las redes sociales los comentarios insultantes y despreciativos de muchos que se dicen moteros por el echo solo de tener una moto y haber visto alguna carrera. los noteros d everdad no somos así, somos tolerantes y disfrutamos de la moto en cualquier momento y circunstancia. Los que hemos crecido con Angel N y Valentín R, pues ya sabíamos lo que había en las retransmisiones con “el Mmisto” y aquel alucino rayas desde Japón que alguno recordará a finales de los ochenta. Luego nos ha tocado el “me gustan las motos” y alguna cosa más. Pues vale es lo que hay y a disfrutar con lo que te dan. Mela tiene su forma de expresarse y de vivir las motos, pues me quedo con lo que me gusta de él, igual que que con Melisa que también tiene alguna horita de padock. En definitiva lo que se ha perdido en el mundo del aficionado a las motos, reflejo de lo que es ahora la sociedad, es respeto a los demás, saber sacar lo positivo de cada situación, tolerancia con la opinión de otros. Lo que sehavganado es falso purismo, agresividad verbal, intolerancia y mal rollo en general. Señores las carreras son para disfrutarlas. Si no te gusta el narrador tiene otras opciones.

    1. Tomás Pérez dice:

      Muchas gracias por tu comentario, Javier.

  2. Rober dice:

    Tengo 29 años y desde mi punto de vista tiene sus cosas q entiendo y incluso comparto q no gustan pero considero q sabe de lo q habla y mucho mas q muchos q estan ay sentados como bien dice ay muchos que se creen moteros solo por conducir una moto pero todos somos una piña si un motero tiene un problema y tiene q seguir asi. Indiferencia, no provocar y no faltar el respeto cada uno vive las motos a su manera independientemente de su experiencia clase social o moto q conduzca todos merecemos el mismo respeto

    1. Tomás Pérez dice:

      Muchas gracias, Rober, por tu comentario.

  3. Raul "J0nH-Do3" dice:

    Aquí el problema, creo que no sólo reside en Mela, lo hace en su equipo de trabajo. Tiene que ser jodido tratar de ser serio, en un entorno en el que escuchas NOS GUSTAN LAS MOTOS ANGEL NOS GUSTAN LAS MOTOS!!! o tontada tras tontada. La cosa es tratar de ser profesional y ahí este señor no tiene reproche, peeeeeero, no todo vale cuando se habla de afición y pasión. Se puede ser profesional, serio y respetuoso con el oyente, y por desgracia T5 es algo en lo que falla…

    1. Tomás Pérez dice:

      Gracias, Raúl, por dejar tu opinión.

  4. Ricard dice:

    Tengo 48 años, me gustan las motos desde que me acuerdo, he disfrutado, me he reido y me han informado muchísimo nuestros periodistas y expilotos del mundo de la moto.

    Si alguno es más así o es más asa me la trae al pairo….cuanto daño ha hecho el sálvame deluxe dios mio!

    1. Tomás Pérez dice:

      Muchas gracias por tu comentario, Ricard.

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