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Triumph Thunderbird NightStorm: El Lado oscuro llevado al negro absoluto

Triumph Thunderbird NightStorm: El Lado oscuro llevado al negro absoluto

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-Esta tarde voy a tener mi primera cita con una chica.

Reveló Calógero, el hijo adolescente de un modesto conductor de autobuses, a Sonny, el mafioso que, con su traje elegante y sus ademanes al más puro estilo Scorsese, dominaba a finales de los cincuenta aquella zona del Bronx. Entre el capo y el muchacho se había establecido una peculiar relación paternalista, que iba estrechándose cada vez más, hasta el punto de alcanzar un generoso ofrecimiento del ganster:

-Eso es estupendo. Todo un acontecimiento en la vida de un hombre que merece algo especial. Te vas a llevar mi coche.

Y entonces los ojos de Calógero rebosaron al instante de una ilusión inmediata, transformando su cara en el semblante más resplandeciente que Sonny había visto en toda su vida. El muchacho no se lo podía creer: aquel descapotable rojo, con su cola de avión y el tapizado en piel blanco marfil. Conducirlo, un sueño; pasear con aquella muchacha en el asiento del acompañante,  sencillamente, tocar el cielo.

La película: Una historia del Bronx. Y el coche… ¡Ah!, sí, el coche: Un Ford Thunderbird.

Triumph Thunderbird Nigthstorm derecha

Pero no se apure el lector, no hemos sufrido ninguna extraña abducción que nos haya sumergido en el mundo de las cuatro ruedas, por mucho que nos apasione el Séptimo Arte. Hoy vamos a hablar de la NightStorm, una edición especial de la Thunderbird Store, que incluye un diseño de pintura personalizado, escapes totalmente negros, un nuevo y más lujoso asiento, y una multitud de detalles de diseño que aportan una presencia más oscura, sobria y a la vez imponente, para esta potente cruiser de altas prestaciones, propulsada por la versión “Big Bore” de 1.699 cc del clásico motor bicilíndrico en paralelo de Triumph, que rinde ahora nada menos que 98 CV. Un combinado que da como resultado ese empaque agresivo que se aprecia en las fotos, aunque no se aparte, en absoluto, de una conducción relajada.

Pero vayamos a ver, punto por punto, cómo se comporta esta cruiser británica y oscura, con la que Triumph vuelve a hacer magia, metiendo de lleno en el mundo custom un motor en paralelo sin que rechine y sin que en la estética de esta Thunderbird NightStorm Edición Especial se eche de menos la sempiterna arquitectura en uve.

Triumph Thunderbird Nigthstorm Despeñaperros

Posición

Se podría decir que es la custom de libro, o la referencia a tomar a la hora de diseñar una moto con la posición custom más generalizada, si se quiere. Los brazos cuelgan lo justo del manillar, y eso se siente en la tracción que hace el tronco tirando de las manos, situadas en una anchura y a una distancia muy natural. Los pies se sitúan delante, claro está, pero sin llegar a ocupar una posición muy elevada, como tampoco lo que se entiende por “avanzada”, dentro del mundo custom, dejando las piernas, al igual que los brazos, en un ángulo y con un apoyo muy natural sobre los pies. Señalar también que, al agarrarnos al manillar, los puños, gruesos y de tacto macizo, contribuyen a reforzar esa sensación musculosa y sólida del motor, y de toda la moto, que transmite su imagen, una sensación que tanto complace en particular al motorista del lado oscuro.

Ahora bien, esta postura puede resultarnos muy natural, cómoda e incluso placentera, siempre que no rebasemos, sin viento, los 90. ¿Noventa por hora? Si el lector hace la conversión a millas, se encontrará con un límite tan carismático que llega a definir, incluso, una buena parte de la esencia custom: 55 mph. ¿Le suena?

Triumph Thunderbird Nigthstorm Frente

Efectivamente, por encima de los 110 o 120 reales, el viento viene a por ti, y quedas expuesto a su fuerza casi como un crucificado. De sobra conoce el motorista custom cómo el viento empuja tus abductores, castiga el pecho, los brazos y el cuello, pero no está de más recordarlo para algún despistado que, por ejemplo, pueda quedar atrapado por el magnetismo que ejerce esta Triumph Thunderbird Nigthstorm y el empuje de su motor, como veremos a continuación.

Por último en este apartado, la ergonomía del sillón del conductor, con una altura al suelo de sólo 700 mm y con un mullido de palacio, remata esa postura, pura custom para casi todas las tallas de motorista. Todo naturalidad y placentera comodidad, contenidas a esas 55 millas por hora.

En realidad se trata de una posición calcada, o viceversa, de su hermana mayor la Rocket III Roadster, y se siente su tirón de un modo parecido, aunque con matices bien diferentes. Veámoslo:

Triumph Thunderbird Nigthstorm motor cambio

Motor

El empuje de la moto más grande del mundo, se siente, efectivamente, como una tonelada de músculo, compacta y redonda. El de la Thunderbird se siente con la misma fuerza, pero no de una forma continua e ilimitada, sino como en una pulsación con la apretada cadencia que marca la explosión de cada pistonada. Sí, es esa sensación particularmente placentera, que llega a su trasero con el golpe de cada pistón (107,1 x 94,3 mm), y que se prolonga con la suavidad que este bicilíndrico en paralelo de ocho válvulas desarrolla su entrega (156 Nm) hasta subir sin protestas sus rpm, incluso a regímenes poco comunes en una custom: 2.950 rpm el par de 156 Nm y a 5.200 los 98 CV de la potencia máxima. Buena parte de ese carácter tan particular con que se siente el empuje de la Thunderbir Nightstorm lo da el calado sincopado del cigüeñal a 270º.

Triumph-Thunderbird-Nigthstorm-motor-freno

Por último, el ralentí se siente como un tambor acallado que deja sonar un leve silbido de fondo como muestra de pura finura, mientras que la fuerza del bicilíndrico se traduce, también, en una sorprendente aceleración que bien nos puede servir para escapar de ese tetris involuntario en el que nos encierran los coches que circulan en manada a nuestro alrededor.

Triumph Thunderbird Nigthstorm escape derecho

En Marcha

En el momento en el que sueltas el embrague y pasas, apenas, de los 5 por hora, la sensación pesada (308 kg), e imponente en parado, de la Triumph Thunderbird Nigthstorm desaparece por completo para convertirse en una moto manejable, a pesar, también, de su longitud, del lanzamiento de su horquilla custom y de las 19” que alza su rueda delantera. Esta cruiser vira con dignidad en las esquinas más cerradas, y gira con eficacia sobrada, hasta el punto de resultar placentera, en el momento de entrar en cualquier rotonda o internarse en una de esas interminables incorporaciones redondas al cauce principal de una autovía; apuntando maneras, de esa forma urbana, para abordar con soltura una revirada carretera serrana.

Triumph Thunderbird Nigthstorm escape

La distancia libre al suelo es considerable, y resulta más que suficiente en el mundo custom, con unos avisadores muy recortados bajo los estribos. En cuanto al apoyo en las curvas más rápidas, está garantizado por el trazo que marca su longitud custom y, desde luego, por solidez de su chasis multitubular en acero con forma de doble viga y con el extra añadido de su balón en la rueda trasera (200 mm).

Triumph-Thunderbird-Nigthstorm-depósito

La Frenada

Soberbia, es el calificativo dentro del mundo custom, y llamativa, si la extendemos al de la moto en general, donde ocuparía un lugar más que digno. Una frenada muy superior, en cualquier caso, a la que cabría presumir observando esa estampa que define a la Triumph Thunderbird Nigthstorm como una inglesa profundamente internada en “El Lado más Oscuro” de la moto. Lo cierto es que no podía ser de otro modo, equipando delante dos discos flotantes de 310 mm que muerden dos pinzas Nissin de 4 pistones, y atrás con un disco también flotante, de la misma medida, frenado esta vez por una pinza doble pistón.

Triumph Thunderbird Nigthstorm freno delantero

Por su parte, el ABS se siente intervenir mucho más tarde de lo que uno espera en el tren trasero; mientras que en el delantero llega in extremis, cuando empiezas a preguntarte si realmente existe y después de escuchar, sin el más mínimo riesgo, el primer quejido del neumático.

Una frenada sencillamente contundente la de esta Triumph Thunderbird Nigthstorm, también en mojado, donde se coge al asfalto para detenerse en un espacio tan breve que cuesta creer para una moto de 308 kilos, siendo, además, una custom.

 

Detalles

Resaltaremos el diseño de los espejos, que cumplen ese compromiso entre la estética, que les marca una forma redonda y recatada y la visión  de nuestra retaguardia. El campo visual es justo, pero suficiente, y además, su colocación les deja libres de nuestros hombros, o de cualquier otra parte de nuestro cuerpo que pudiera recortar la perspectiva que nos ofrecen.

Triumph Thunderbird Nigthstorm asiento

Estética

La NightStorm lleva el negro a un nuevo nivel de intensidad. Tras despojarla de casi todos los cromados, esta Thunderbird recibe un tratamiento de belleza personalizado: el depósito pintado a mano luce un agresivo a la par que sutil diseño combinando el negro Phantom Black y el gris Silver Frost para lograr un sorprendente efecto de destellos.

El depósito se pinta primero en color Phantom Black y a continuación se pintan con aerógrafo las llamas y el logotipo de Triumph en color Silver Frost para lograr un acabado impecable sin ninguna línea de contorno. El resultado es un diseño impactante que realmente captura el espíritu de la moto. Por su parte, el sistema de escape está acabado en pintura negra resistente al calor que brinda una estética de impacto sin renunciar a la elevada calidad de acabados de Triumph. El escape define la actitud de la NightStorm y aporta el característico sonido pulsante de la Thunderbird.

Triumph Thunderbird Nigthstorm detras

Su oscuro espíritu se extiende también al manillar, retrovisores, mandos y pedales del cambio y del freno, todo en color negro. En contraste con el negro resaltan los remates mecanizados de los orificios de las levas y el impactante emblema "NightStorm&quot. El toque final lo proporciona el nuevo asiento tapizado a franjas que le da un aire especial, además de resultar extremadamente cómodo. El exterior con pespuntes le da una singular apariencia que se complementa con el logotipo en relieve de Triumph.

Triumph Thunderbird Nigthstorm desde arriba

Pegas

Los amortiguadores traseros

De la marca Showa Black Spring y con 95 mm de recorrido, son mejorables. Por un lado, en el apartado de la estabilidad, al pasar, por ejemplo, algo inclinado sobre el rizo de un badén, un momento en el que la moto puede llegar a descomponer la figura; y por otro, en el aspecto más confortable, cuando al pasar por un filo o un pliegue encrespado del asfalto, se siente un golpe seco en el trasero.

Para rematar el apartado de suspensiones, diremos que la horquilla Showa, con sus barras de 47 mm, ofrece un comportamiento irreprochable, absorbiendo sin problemas las fuertes retenciones que es capaz de marcar el conjunto del freno delantero sobre el asfalto, al tiempo que muestra la solidez de un pilar en los virajes más rápidos.

El doble faro

Apenas si puede ajustar algún milímetro su altura en medio de un viaje.

Triumph Thunderbird Nigthstorm carretera

Conclusión

Una cruiser robusta, sólida y sobria, vestida de un negro absoluto y agresivo, que guarda un motor imponente y musculoso, resultando placentero a paso de desfile y vigoroso como ninguno en las aceleraciones, para darle una inesperada soltura en los trayectos urbanos. Una custom con la frenada propia de una moto mucho más deportiva, y con un apoyo excepcional en los virajes rápidos y prolongados, con una estabilidad sobre raíles en la autopista y una autonomía que sobrepasa los 300 km con los 22 litros que caben en su depósito.

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