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La Ilusión de la moto nueva

La Ilusión de la moto nueva

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De cómo lo más barato, sencillo y discreto es capaz de revivir en el más avezado, experimentado y privilegiado sensaciones y sentimientos que parecen irrisorios después de pasar por tantas experiencias y de subirse a los modelos más caros, más rápidos y más sofisticados que da, no sólo el mercado en general, sino también el mundo de la competición.

ilusión moto nueva izda

La ilusión de una moto nueva

No se me ocurrió;  nunca lo pensé y ni siquiera lo hubiera imaginado porque, antes de vivirlo, no tenía ni el más mínimo sentido para mí. Sin embargo, me ha sorprendido tanto que, de hecho, me hallo ahora mismo escribiendo este breve relato por pura necesidad expresiva.

Y es que, amigo lector, La Moto es así de pasional y así de sorprendente. Sí, porque no es sólo un medio de sentir la vida con la intensidad más fuerte que le quepa a uno en la cabeza antes de probarla, sino que constituye en sí misma una esencia viva capaz de entrar por el rincón más insospechado de tu apasionado corazón, para hacerte sentir la chispa de la ilusión más infantil, precisamente, cuando es posible que te creas a la vuelta de casi todo, como un servidor, y te sientas mirando por encima de casi todo el panorama motociclista.

La compré hace unos días

Sí, y lo hice por la necesidad de contar con un recurso para hacer los recados y también porque me hacía falta una moto muleto, una especie moto comodín para cumplir con determinadas funciones que no vienen al caso. Pensé en un modelo lo más sencillo posible dentro de unas mínimas prestaciones; es decir: la moto más barata, la más simple, la más sufrida y la de un mantenimiento mínimo con el consumo más económico.

Por supuesto, no iba a maltratarla, ni mucho menos a despreciarla, pero sí que tenía pensado olvidarme por completo de sus mimos, de sus cuidados y desde luego de su apariencia y de su limpieza.

Ilusion moto nueva mirando

Sin embargo y para mi sorpresa, de repente empecé a preguntarme dónde dejé guardado, en tiempos inmemoriales, el algodón mágico, en qué rincón habría quedado el legendario limpia metales Netol o a qué repisa escondida habría ido a parar el aerosol que guardaba la mágica solución del Pronto.

Y así fue cómo una noche llegué con ella al garaje después de llevarme a una cita que requería toda mi concentración y que no dejaba espacio para cualquier distracción peregrina. Esperé con la mente en otra parte mientras se abría la puerta automática; sin embargo, y a pesar de los rescoldos que guardaba de esa cita, cuando finalmente crucé el umbral de la entrada, mi mente se cebó en una simpleza tan insólita y apartada como la del brillo que podría sacar al escape,  lo reluciente que podría dejar el aro cromado del faro, o los destellos que podría arrancarle al reverso de cada espejo. Aquella fijación -casi patológica- me llevó con una extraña intensidad por los dos pasillos del garaje hasta mi propia plaza, de manera que cuando aparqué mi nueva moto, lo hice justamente de frente a la luz. Me fui derecho al maletero del coche para buscar un trapo de hilo aceptable, un producto de limpieza y, por supuesto, una buena gamuza que guardaba en el fondo de la cajuela como una vieja reliquia.

Y así es, amigo lector, por inverosímil que te resulte, allí me vi aquella noche, abrillantando concienzudamente mi nueva compra, mientras me había olvidado por completo de la hora tardía que reclamaba mi descanso.

ilusion moto nueva brilla

 

No lo entiendo

Ha costado apenas mil euros, tiene 19 años, rinde sólo 48 CV -o eso creo-, es pequeña para mi 1,91 y es tan común y extendida que pasa tan inadvertida como la baldosa de una acera gris. Tengo que acordarme de tirar del estárter para arrancar, tengo que acordarme, también, de volver a conectar la luz, después de apagarla durante el arranque para conservar la batería y tengo que sentir cómo pierde estrepitosamente la potencia para pedirme, de esa manera, que gire el grifo de una gasolina que no tiene ninguna presencia en el cuadro, ni con un indicador, ni siquiera con un testigo luminoso.

ilusión moto nueva tres cuartos

 

Sí es verdad que me siento cómodo en ella, o más bien natural, a pesar de la altura. Pero nada más. La cuestión es que, lo quiera o no, es mi moto en la actualidad, mi única moto, y no tengo ninguna otra en propiedad.

Ahora miro en el reloj el paso del tiempo antes de cogerla, espero cualquier excusa para subirme a ella, y si no la tengo, me invento un trayecto con el propósito más ocurrente en el destino al que va a llevarme. Otras veces siento un repentino hormigueo del pasado en el estómago que me ha costado entender, y que me impulsa a abandonar el texto sobre el que estoy trabajando para bajar al garaje y…

Ilusion moto nueva posando

Y es que, amigo lector, La Moto nos guarda sorpresas con la forma de las ilusiones más sencillas e insospechadas, con vivencias que hacen vibrante nuestra existencia, teniendo como protagonista a la más modesta y común de las criaturas. Por ello, amigo lector, pienso que no debemos de pasar por alto algunas oportunidades que nos brindan las dos ruedas para hacer mucho más excitante y animado nuestro tránsito por la experiencia humana que nos toca atravesar, y pienso sobre todo, amigo lector, que nunca debemos de menospreciar con nuestros prejuicios las motos más austeras, las más pequeñas, las más discretas o incluso las más espartanas porque quien sabe, amigo lector, si no guardan dentro de sí esa mágica capacidad de ilusionar que tiene esta bendita pasión que nos une.

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Tomás Pérez Mi nombre es Tomás Pérez, competí en velocidad durante el final de los 70 y en los 80, también hice el nacional de raids entre 1991 y 1993. Puedes leer mi historia completa en "sobre mi"

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